sábado, 31 de diciembre de 2011

Un último día.

Lo sé. Soy pequeño, soy extraño, no soy ninguna preciosidad, ni tampoco ningún encanto. Soy un pobre soñador y un desgraciado iluso. Soy un enfermo y un mentiroso. Lo sé y ahora tú también.

Fundido en Blanco. Luz. Bocinas. Despertador. Ruido en la cocina. Suelo frió. Zapatillas. Ducha. Agua Caliente. Sueño. Grifo. Toalla. Secador. Peine. Baqueros rotos. Jersey gris. Desayuno. ¡Adiós!. Calle. Frío. Metro. Billete. Libro. Mareo. Caramelo. Móvil. Cascos. Jhon Grant. Frío. Mirada baja. Ojos cerrados. Mensaje. 'Llegare tarde'. Estación. Frío. Cansancio. Suelo. Reloj. Mensaje. 'Solo cinco minutos más'. Mochila. Libro. Olson muere. Golpe. Hombre. Él... Sonrisa. Calor. ¡Hola!. Calle. Sonrisa. Ojos verdes. Tiendas. Ropa. 'Si tuviera cinco euros más'. Cartera vacía. Sonrisa. Ojos verdes. Calor. Calle. Chino. 'Prueba esto, te gustará'. 2'60€. Calle. Sol. Calor. Andar. Cámara. Paisaje. Andar. Andar. Parque. Fotos. Guiris. Andar. Jardín. Banco. Flores muertas. Hablar. Sonrisa. Calor. Una triste historia. Perro. Caricias. Hambre. McDonald's. Mensaje. 'No iré a comer'. 2€. Banco. Pepinillos. Ketchup. Servilleta. Botella de agua. Sonrisa. Calor. Cansancio. Karate. Metro. Despedida. Mirada. Mirada. Ojos verdes. Algo que decir. Silencio. Suspiro. !Adios¡. Frío. Mucho frío. Fundido en negro. Fin.

Cuanto deseaba soltarte ese 'me gustas'...


''Mis gritos envasados al vacío
reventaron al fin.''

domingo, 18 de diciembre de 2011

Los leones del profeta.

Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que escribí. Todos los días me meto en el blog, leo mis viejas entradas, observo si alguien me ha comentado y me digo que hoy será el día, que hoy al final escribiré algo. Y no puedo. Siempre es lo mismo... siempre la misma soledad, siempre la misma luz muerta, siempre las mismas noches de olvido... ya cansan. Todo esto cansa. Cansa escribir siempre lo mismo. No os podéis ni imaginar lo feliz que me haría escribir algo 'alegre' para variar. Algo que desentonase con todo esto. Algo en el que no háblese de mi oscura vida, de mis noches de borrachera, de mis amores imposibles, de mis pasiones olvidadas,... pero aún me es imposible.

Espero. Llevo esperando tanto tiempo a que al fin aparezca alguien. 'Todo llega. Solo dejalo estar.' me suelen decir. ¿Y que haces cuando llevas tanto esperando algo que no sucede? Qué como siempre tras cada fallo, cada decepción, cada amor derrochado saciando un inmenso vació, cada mirada perdida en la memoria, sigues igual que como empezaste, solo que más viejo, más cansado y más frió. Me encantaría irme... lejos, vivir en paz. No se por qué lo sigo intentado... no se por qué sigo intentando estar al lado de alguien que al menos no me desagrade, si es obvio que estoy condenado a esta amarga soledad de cuyos espantosos tentáculos no puedo escapar.

Y con otros ojos me he vuelto a topar. Con unos ojos que aún no he visto. Con unos ojos que me encierran en su mirada abismal, que me poseen y elevan, que zarandean y aturden. Tal vez sean sus ojos, los ojos con los que Dios me juzgará, los que al final espero que me hagan feliz. ¿Qué quién es aquel juez os preguntareis? Quien va a ser si no otro más de mis añorados deseos de libertad... que acabaran frustrándose como todos.

¿Es acaso tanto pedir que las lágrimas dejen de cubrir mi ya pálida cara?

Solo quiero ser feliz. Solo pretendo que al lanzarme a unos brazos alguien me atrape al vuelo. Tengo miedo. Mucho miedo. Miedo de no poder controlar el hambre, de dejarlo eternamente en mi débil estomago, de que finalmente la inmaculada emperatriz de marfil me consiga dominar. Tengo miedo de llorar tanto que aferrándome a aquellas diabólicas ideas, vuelva a dejar de comer. Tengo miedo de acabar casándome con mi, ya antigua carcelerá, Ana.

Y solo hay una débil luz entre tanto moribundo. Y se que pronto su corta mecha se acabará consumiendo.

Las esperanzas que deposito en todos ellos no son mas que mi manera de sobrevivir un día más, ante esto que llamo hogar.



''Ni tú aire me conoces, ni tú, cielo, me has visto nunca, ni tú, tierra, sabes quién soy.''

lunes, 31 de octubre de 2011

Donde los gallos cantan.

No ha pasado más que dos meses y me parecen casi dos años desde que volví de aquella tierra de fuego, luz y polvo, de ciudades cubiertas tras la sombra de las tormentas, de desiertos implacables, de sus montañas ardientes, de sus lunas crecientes, de sus mujeres con pañuelos, de sus hombres con barbas, de sus tiendas de neón, de sus mezquitas de oro, de sus coches gastados... de aquel lugar donde los gallos cantaban.

Han pasado dos meses. Y todo ha vuelto a cambiar.

David, mi adorado y querido David. Me prometió que al llegar allí todo sería distinto, que ambos seriamos felices, solo necesitaba llegar allí, a mi vieja Ciudad Gris, donde al fin una luz me esperaba, una luz azul.

Espere, espere y espere. Días, tras días, bajo la Ciudad del Polvo, bajo sus noches estrelladas, soñaba con él, soñaba conmigo, nos imaginaba viendo esa misma estrella en distintas partes del globo. Una misera estrella era capaz de unirnos esa noche. Le imaginaba pensando en mi. Imaginaba nuestro futuro. Solo debía esperar... solo esperar.

Sobreviví gracias a ese pensamiento. Si me hundían los hambrientos, los ahorcados, los fusilados, la pobreza, las maltatradas, los enfermos... solo tenía que pensar en él. Debía volver para ser feliz, el resto, el polvo que me trajo se lo acabaría llevando.

O eso pensaba. Aún sigo soñando con aquellos niños gritando.

Y tras horas en un agotador viaje llegue a mi destino. Intente contactar con él. Pasaron semanas y no supe nada, absolutamente nada. Lo había intentado todo y no sabía que más hacer. Había perdido la esperanza, hasta que un día recibí uno de sus mensajes.

Me citaba al día siguiente. Recuerdo las horas y horas eligiendo algo que ponerme. Las horas y horas que tarde en probarme los miles de peinados que se me ocurrían. Las horas y más horas que tarde en decidir que le diría.

Llegue demasiado pronto y me toco esperar. Y cuando quise darme cuenta allí estaba. Al fin, mi querida luz azul. Aquella luz tan diferente, tan triste, tan melancólica. Andamos hasta que anochecio y en aquel banco, donde una vez hace tanto tiempo, sobre su duro lecho le entregue mi más frágil alma a un completo desconocido, nos volvimos a sentar. Y allí, tanto tiempo después, en ese mismo banco, cuya fria piedra me condena una y otra vez a repetir el mismo dolor, en cuyos riscos queda aún grabado los estertores de aquella agonía, le pregunte de nuevo si me quería, no pretendía ninguna relación, solo quería conseguir su amor, para salir del pozo, simplemente eso.

Sigo sin entender, por qué si realmente me amaba tanto me dijo que no.

Echo tanto de menos, aquellas mañanas en las que los gallos cantaban y el cielo se teñía de ese increíble naranja... y los hilos de sangre no bañaban la blanca cerámica.



''Y no hubo mañana que aguantase tal llanto.
Y la noche les cubrió eternamente.''

domingo, 4 de septiembre de 2011

La Ciudad del Polvo.

Llevo lo que para mi son horas, en este inmundo taxi. La luz del Sol sale poco a poco en la Ciudad del Polvo. Veo el inmenso desierto en este páramo tan sucio, como antiguo. La muerte del santo es su nombre, y en su honor se levanto la más bella mezquita.

Vuelvo la mirada consternado al pequeño aeropuerto y me pregunto si saldré vivo. Extraño por primera vez a mi ciudad gris y rezo al Dios que me llevara a la horca, por que nunca pase eso.

El conductor con un marcado acento turco, me pregunta hacia donde debe girar, ella, cubierta por un velo le indica la dirección. No hay mucho tiempo en pesar todo el mundo que estoy a punto de descubrir, sale el Sol y su luz me ciega. La Ciudad del Polvo se levanta un día más y entonces observo toda la belleza de su pobreza.

Son las 9 de la mañana, y observo como el conductor turco frena en seco delante de unos antiguos edificios y la observo por primera vez en mucho tiempo. Fatima, con su chador negro me habré la puerta del taxi, su rostro no ha cambiado nada, y con un par de lágrimas en sus brillantes ojos verdes, me comenta todo lo que me ha extrañado, todo lo que me ha esperado estos años, todo lo que haría por que no acabase ese momento... y por un momento todo queda atrás, todo el dolor de esos hombres, toda la luz muerta, todo el hambre, en los ojos de mi querida Fatima consigo volver a encontrar mi pequeño paraíso perdido.

Y la luz surgió desde el fondo.

Fatima llama a sus hijos para que nos ayuden con las maletas y la bella anciana sube con calma las escaleras de esa vieja casa, con cuidado de no pisarse su bello chador negro.

Y entro dentro de la casa, la casa que me vio nacer, que me vio crecer, la casa que escucho mi primer llanto, la casa que marco mi destino y mi suerte. Ella llora viendo como Fatima nos sirve ese tan adorado té negro, es comprensible, hace demasiado que no la ve, Fatima la limpia los ojos con su chador y la ruega que lo deje ya, ella es anciana y no soporta ver a su hija llorar.

Subimos las escaleras y nos muestra nuestro cuarto. Fatima nos promete que hoy nadie nos molestara, comprende lo cansados que estamos, tantas horas de avión agotan a cualquiera. Ella nos prepara los futones a mi y al pequeño, mientras yo me pego mi primera ducha del día. El agua caliente recorre mi piel tostada y me limpia de toda preocupación, ya no hay miedo a la incomprensión, al descubrimiento, a la horca, ya no hay miedo a sus doncellas de negro ni a sus hombres con barba, solo hay paz.

Consigo a duras penas salir de la ducha y me seco un poco con la toalla blanca y rugosa. Duermo.

Me levanto. La luz del Sol ha conseguido colarse entre las persianas, y las risas de unos niños hacen que me despeque de mi apacible cama. Voy al baño y observo mi rostro. Me pregunto cuando sera mi hora, durante cuanto tiempo seguire vivo. Bajo las inmensas escaleras y abajo, con las mas bellas de las sonrisas esta Ella, y con ella su querida Fatima. Hoy han venido a visitarme sus hijas y con ellas sus queridos nietos. Juego con ellos al pilla pilla, mientras ha hurtadillas escucho, la preocupación que sienten por mi delgadez, parece ser que Ella es la primera vez que se da cuenta de eso y lo achaca a mi edad, supuestamente yo como bien.

Se hace tarde, Fatima prepara con la ayuda de sus hijas la comida. Sitúan una gran sabana sobre las preciadas alfombras, y colocan los platos y vasos. Después de un rato de espera, me siento y observo como poco a poco llegan los invitados, venidos de todo los lugares de la ciudad solo para vernos. Llega la cansada Fatima y se sienta. Empezamos a comer, me veo obligado a ello, siento sus mil miradas atentos a cada movimiento, hoy no podre satisfacer a Ana, hoy dejare de ser el Novio del Hambre.

Sus barrigas llenas hacen que les entre el sueño y todos sin excepción se van a dormir. Aprovecho para leer un rato una vieja edición de 'El Retrato de Dorian Gray'. Observo con fascinación como poco a poco la bella alma de Dorian, se mancha por sus pecados, reflejados en ese cuadro y como una y otra vez se niega a la salvación, hasta que al final es demasiado tarde, y me pregunto si no seré yo una especie de Dorian Gray, si no sera mejor aceptar lo que me propone el destino, si revelándome contra el mundo no hago mas que ensuciarme, si realmente ellos tienen razón y no soy mas que un pobre demente absorto en su enfermedad. Pero esos pensamientos no duran mucho en mi, intento alejarlos de mi cansada mente, esos pensamientos no conseguirán otra cosa que la propia muerte de mi interior.

Son las 6 y salimos del edificio. Observo las calles sucias, las casas sucias, los coches sucios y la gente sucia, La Ciudad del Polvo, hace honor a su nombre, La Ciudad del Polvo esconde la belleza de sus calles de barro, La Ciudad del Polvo niega la luz a su gente, La Ciudad del Polvo solo les cede el calor del Sol. Pero La Ciudad del Polvo jamás conseguirá acabar con la propia luz de la estirpe mi querida Fatima, esos ojos son la luz de un mundo desbastado por la crueldad, los ojos de sus hijas son la luz de la fuerza de un mundo tiranizado por la religión, los ojos de sus nietas son la luz de la esperanza del mundo por fin liberado. Ojala llegue ese gran día. Mi querida Fatima se que desea la libertad para sus hijos encima de cualquier cosa, por eso la mando a ella, a mi querida madre, tan lejos de sus brazos, y ella se lo agradece día tras día.

Las mujeres de negro y los hombres con barbas pueblan la ciudad, sus imponentes, respetuosos y siniestros pasos, me atemorizan, ellos simbolizan lo que siempre he odiado y por los que tantos han huido y muerto y ahora les tenia a todos delante y por decenas. Decido que no aguanto más la situación y ruego a Fatima que volvamos a casa. Se hace de noche y la Luna sale con la fuerza de su amado Sol. La luz de la Luna da un matiz extraño a La Ciudad del Polvo, renueva la fuerza de su gente, voces alegres se escuchan en cada esquina, músicas con letras que jamas seré capaz de entender se escucha en cada rincón, los neones iluminan el rostros de los jóvenes que salen por fin de sus celdas diurnas, aspirando, por fin, un poco de libertad, amparados por la oscuridad de la noche.

Son las 12, todos duermen mientras yo, incapaz de conciliar el sueño, escribo lo que sera una entrada en mi blog, en este trozo de papel, roto y desgastado ya, por los años que paso en este antiguo escritorio.

La luz de la Luna enciende por primera vez en mucho tiempo, la ya muerta luz del farol.


Lanocheazul.



''Dime, ¿quién no ha pecado estando en este mundo?
Dime ¿cómo ha vivido aquél que no ha pecado?

Hago yo el mal y tú castigas con el mal.

Dime, ¿qué diferencia hay entre tú y yo''

miércoles, 29 de junio de 2011

La muerte de la luz.

Hacía tiempo que mis dedos no escribían nada en este vetusto teclado. Siento desaparecer sin más, aunque dudo que alguien lo haya notado, pero a veces pasa que no puedes escribir, estas demasiado acabado para ello. Esta madrugada solo puedo volver a hablaros de Alejandro.

Alejandro como cada mañana despertó con una gran sonrisa en la cara, como cada mañana desde hace tiempo se puso, sutituyendo su viejo pantalón roto y su destartalada palestina, un simple traje negro y una camisa blanca. Como cada mañana Alejandro al levantarse, me despidió con un beso. Como cada mañana Alejandro se puso sus zapatos y escapo hacia su mundo. Un mundo del que yo ya no formare parte. Supe que ya era el fin de todo... Lo supe desde el aquel primer momento en el que los muelles del colchón chirriaron una vez más para avisarme de que hoy sería nuestra última mañana juntos. Me levante, fui al baño, me pese como cada mañana, me lave la cara, cogí papel y un bolígrafo azul y le escribí un simple 'Lo siento' y me fui tal como entre en su vida, sin hacer ruido.

Se que lo entendió todo porque no volví a saber de él. Nunca quise a Alejandro pero ahora más que nunca me daba cuenta de ello, me daba cuenta que todas las mañanas a su lado solo hacían recordarme lo solo que me encontraba, nuestras noches lo fácil que era manipularme con unas copas de más.

Mientras caminaba por la calle, alejándome de todo el jaleo de la gris ciudad y de todo recuerdo de Alejandro, supe que estaba llorando, cuando la brisa cruzo mi cuerpo, envolviéndome en un capullo invisible, haciendo sentir la humedad de mi rostro, acariciando cada parte de mi cuerpo. Entonces, algo paso. Sentí una paz, una paz inmensa y momentánea. Y fue entonces cuando realmente empecé a llorar.

Anoche supe que Alejandro conoció a alguien. Espero que llegue a ser feliz.

No niego que al principio fue difícil. Huyendo de todo pensamiento me refugie en la noche. Me refugie en sus luces de neón, en sus brazos sin corazón, en sus botellas de alcohol. Me prometieron uno tras otro un mundo feliz, me prometieron uno tras otro sus corazones, me regalaron promesas vacías, palabras que con tanto ansia necesitaban que me fuesen regaladas y tras unas copas, como bien descubrió Alejandro, sucumbí a todos ellos.


Me levantaba y no quería verme, no quería pensar y ella venía a mi y me volvía a convertir una vez más en el novio del hambre. Y junto a ella no me sentía tan solo. A ella era quien le volví a entregar mis huesos.

Y ellos me olvidaban, se marchaban, me utilizaban para su diversión, ya sea para liberarse de su horrible mundo o para ver como me consumía con unas palabras bonitas, y no se cansaban y volvían cada noche buscando a su mono feria.

Y lo deje. Me sumí en mi mundo gris. Fue la muerte de la luz. La explosión del farol.

Aquí me hayo ahora, en mi mundo gris, vivo sin derrumbarme y ya no hay luz que consiga levantarme. Solo resisto, día tras día. Solo resisto. ¿Pero acaso no es eso lo que llevo haciendo desde mi primer chillido en aquel hospital? Resistir. A veces me cuestiono el por qué de resistir, pero pienso en mamá y en el pequeño y siempre me calló diciendo, que todo esto por ellos... Nunca les dejare solos.

Lna.



''Solo es un frío y roto aleluya''

miércoles, 11 de mayo de 2011

Papá.

Te odio.Te temo. Papá.
Odio tus gritos. Odio tu enfermedad. Odio tu tristeza. Odio todo el mal que nos has echo. Temo que vuelvas. Temo a tu odioso Mr. Hyde. Temo que un día acabes conmigo. Temo que un día acabes con mi espíritu, como hiciste con ella, pobre esclava de tu tristeza. Y siempre llegas con esa cara del trabajo. No sonríes. No te alegras por nada. Tus risas son mentira, papá. Tus chistes una mera tapadera de tu tristeza. Papá, no me engañes... ya lo sé todo.

No te puedo querer. Solo te puedo soportar, porque mañana todo cambiara. Tendrán que saber la verdad papá y el mundo la sabrá y tú te darás cuenta que yo no soy quien crees que soy. Ya no seré tu hijo, papá, tu ya no seras mas papá... hace tiempo que dejastes de serlo ya. Y no podre soportar eso y me iré, no podre sostener ni un instante tu mirada, ya sin alma y sin vida, no podre sostener la mirada de un desconocido. Y no creo que vuelva a saber de ti, papá. No querré volver a saber de ti.

Cúantas lágrimas habrá soltado por ti mamá. Cúantas noches de gritos nos habrán tenido despierto, papá. Cúantos sueños te atreviste a romper con tus terribles madrugadas. Cúanto miedo le inculcaste a aquel pequeño. Cúanto odio me inculcastes a mí. Demasiado papá. Demasiado.

Y cuando les cuelgan papá y cúando les cuelgan veo en tu mirada... ¿Satisfacción? ¿Por qué papá? ¿Por qué?

Sueño... no debo, pero sueño, con un mundo sin tí. Es triste. Sigue siendo triste. No entiendo por qué. Ya no te quiero, papá. No debería ser triste.

A veces cuando mamá me enseña tus fotos de joven pienso, que tal vez, en otro mundo, pudiésemos a ver sido amigos. Veo a ese joven con el pelo afro, que tanta gracia me hace, con aquel mítico puente a sus espaldas y pienso... que debiste ser persona, en otro tiempo, papá. Y una buena persona.

Mamá me da la razón en eso.

Cúando nadie mira, dejo de comer, papá y cuando nadie me vigila, vuelvo a ella. Es mi escapatoria, papá. Me hace sentir mejor. Llena algo tu vació, papá. Alejandro también lo llena un poco. Mis madrugadas junto a él, me hacen olvidar un poco el dolor. Mis mañanas junto a ella, me hacen sentir bien.

Veo otras familias. Tengo amigos. Amigos como yo, papá. Sus padres les quieren aún así. Les envidio. Me dicen que te lo diga. Que no me rechazaras. No te conocen, papá. No saben lo de tu enfermedad. No les importa que seas musulmán. Dicen que me querrás igual. Me hace gracia eso... y es entonces cuando con una simple mirada les observo y creo que lo entienden todo porque callan.

Parecíais tan felices en esas fotos antiguas. Antes de todo esto... Mamá y tú. Mamá ha sido siempre muy guapa y tu siempre con esos aires de arrogancia y un tanto melancólicos. Hacíais una extraña pareja. ¿Y esas fotos de cuando yo era bebe? Entonces si parecías feliz. Mamá, tú y yo. Sí, entonces eramos realmente felices.

¿Y el pequeño? No tuvo porque aguantar todo esto... El pequeño me recuerda mucho a ti, sabes. Es como tú. Es su mirada, o eso creo. Es su manera de contestarme. Definitivamente, el pequeño es tu legado.

Una vez, hace ya tiempo, en una de tus madrugadas, soñé contigo, papá. Soñé que eramos felices. Soñé que nos querías.


Lanocheazul.


domingo, 1 de mayo de 2011

Alejandro.

Tal vez le ame.
Tal vez me equivoque. Pero estoy con él. No quiero acabar solo...

Sí. Hasta a mi me resulta sorprendente, pero después de todo estoy saliendo con alguien. Alejandro. Nos conocimos, por casualidad, en ese lugar al que suelo acudir, cuando la desesperación y frustración atisban y agobian mi cuerpo. Y entre tantos y tantas hombres allí estaba él. Con esa sonrisa pintada en la cara. Solo, en aquella esquina, con aquella copa en la mano.

Hablamos sin más. ¿Desesperación? Tal vez. Los dos necesitábamos del uno al otro. Nos pasamos horas contándonos las mayores estupideces que se nos pasaban por la cabeza. Al rato se tuvo que ir. Me pidió el móvil y se marcho tan rápidamente como había venido.

Al día siguiente volví a tener noticias de él.

Y acabamos juntos. Fue todo tan rápido. No creo que le quiera, no creo que le ame ni siquiera pienso que me caiga especialmente bien, pero no había más. Era él o la nada, y detesto la crueldad de la nada.

Tampoco creo que él me ame. Somos dos desconocidos dándonos calor en las noches de abril.Solo nos necesitamos para eso, para alejar de nuestros cuerpos el frío de la calle, el vacío de los sueños muertos.

Donde quedaron mis ideales, de no besar a quien no amase, de no compartir mi cuerpo con desconocidos. Donde quedaron mis sueños, mis esperanzas, donde acabaron mis pobres ilusiones de acabar con alguien a quien realmente quisiese. En la basura, con mis ganas de ver otro amanecer. Rotos y corrompidos. Pero como dice ella, hay veces... que tienes que comer aunque no tengas hambre.

Bares de alterne. Cuerpos empastillados. Borracheras mañaneras. Noches en baños oscuros.Mañanas de resaca junto a cualquier desconocido. Botellas rotas por el cuarto. Me veo abocado a ese círculo de autodestrucción. Poco queda ya...

Mientras tanto, Alejandro. Cada mañana, con esa sonrisa pintada en la cara, como si no supiera que se la verdad. Pero cada mañana, es lo único que me da fuerzas para levantarme, hacer que me ponga mis baqueros y salir a la calle. Su sonrisa. Una sonrisa tan estúpida como bella.

Y cuando sale por esa puerta y me quedo solo en la habitación; le añoro, le necesito, necesito mi falsa felicidad, necesito su falsa sonrisa, necesito su falso amor. Esa colonia barata que tanto odio, esos baqueros rotos, esa palestina tan destartalada, esas zapatillas tan desgastada; como las echo de menos.

Aunque no le ame, lo es todo para mí, es lo poco que ya me importa. Es lo poco que tal vez permanezca a mi lado para siempre. Tal vez nunca consiga nada mejor. Por lo menos junto a él como un poco más.

Y mientras no esta. Suelo quedarme encerrado en casa, sin ganas de salir, de contemplar con ansias ese mundo que me rodea, y como su perro cada vez que vuelve estoy allí, con mi camisa de siempre,esa morada que tanto le gusta, esperándole. Esperando para recibir mis correspondientes caricias. Y cada vez que vuelve, veo esa sonrisa y no me creo que pueda ser real. Nadie puede ser tan feliz y menos a mi lado.

Siempre que pienso en el acabo llorando. No se porque es tan feliz. No lo consigo entender.

No se ni siquiera si realmente es feliz, si finge, si me ama, si solo me soporta; porque en el fondo solo me tiene a mi. El incluso esta más solo que yo, siempre ha estado más solo que yo, pero el no muere por eso, ha aprendido a llevarlo. Alejandro siempre ha sido más fuerte en ese sentido, bueno, en ese y en todos. Se que es él quien aguanta mis lloreras sin sentido, el que siempre me saca esa sonrisa con un beso, el único que sabe como reconfortarme con un abrazo. Pero aun así no le amo, siquiera, después de eso le llego a quererle un poco.

Me odiaría si supiese esto de mi. Hoy haríamos tiempo juntos... No creo que se acuerde. Es muy malo para las fechas.

Tengo que irme.No he comido y estoy bastante cansado. Es lo que tiene seguir con esto. Siempre te deja agotado.

Una vez más. Gracias.

L
na.

''Las paredes están cansadas,
de mantener los mismos viejos techos.''


miércoles, 20 de abril de 2011

Novio del Hambre.

Un sentimiento.

Una sensanción. Llamarlo como queráis, pero desde hace un tiempo lleva en mi. Un sentimiento con el cual me siento a gusto y realizado aunque no haga más que matarme. Tal vez escribiendo esto, solo reafirme algo que lleva semanas rondandome la cabeza. ¿Y si he acabado rendiéndome? ¿Y si ahora soy solo uno más de esos esqueletos andantes?

No pienso en otra cosa que no sea llegar a pesar mis añorados cincuenta y cinco kilogramos.Tal vez este equivocado y solo escriba esto porque es tarde y estoy cansado, pero y si en realidad es este momento, uno de los pocos de lucidez que me da esta amarga vida y me permite ver que ya no como, que soy un hipócrita, que tanto criticarla a ella y ahora soy yo uno de ellos.

No como. No quiero comer. Me siento sucio nada mas ingerir algo. Me paso el resto del día pensando en lo que he comido. Me entristezco. Me rompo.

Solo con el hambre soy feliz... No me creo que realmente este escribiendo esto. Pero así es. Ingiero un mínimo para que no sospechen, un mínimo que puede rondar un cuarto de plato, una vez al día, mientras, como mi querida Cassie, mediante rápidas maniobras hago parecer que ingiero más de lo que como.

Nadie, nunca, ninguna de ellas debe de saber esto. Tengo que ser el fuerte. Tengo que estar a su lado. No pueden saber que me he rendido a los designios de esta sociedad. No pueden saber que solo así, con mi propia autodestrucción, soy feliz. Lo más triste de todo, es que ahora me doy cuenta de ello. Pero ya es tarde, no puedo parar.

Novio del hambre. Ella dice que nosotros, caemos en ella, porque guardamos una gran tristeza en nuestro interior. Pero yo no me noto triste, vació tal vez, pero me rió... tal vez con mi risa no haga más que ocultar todo esto.

No me atrevo a escribirlo. Ano... No puedo, prefiero llamarla Ana. Que hipócrita suenan ahora mis palabras, después de haber escrito eso para mi hermana.Nunca pensé que Ana me llamaría a formar parte de una de ellas.Lo peor de todo es que no entiendo porque quieren que coma tanto. No lo entienden. Necesito llegar a esos cincuenta y cinco kilogramos. Tal vez, sea la única forma de llegar a él. Todos me dicen que me ven más delgado, que parezco un esqueleto. Yo en cambio me veo igual.Igual... Solo necesito más tiempo.Un mes más y estaré bien.

A veces pienso y tengo ganas de acabar con todo esto. No puedo hacerle esto a ellos. Pero mientras no lo sepan, supongo que estará todo bien. Solo os lo puedo contar a vosotros mis invisibles amigos. Solo a vuestros os puedo contar... que tal vez sea anorexico.

Mi parte racional me grita que pare, que deje esta locura. Luego ella me ofrece una imagen de ellos... de todos a los que una vez llame soles. Me ofrece una oportunidad para llegar a todos ellos. Es una locura, pero algo tengo que hacer... les amo. No puedo dejarles escapar. Seguro que intentareis evidenciarme que estando más delgado no les conseguiré, que las cosas no son así de sencillas. Es deprimente. Pero así no consiguereis nada. Mi parte racional me lo lleva recordando a casa segundo desde que empecé con esto, pero ella le hace callar.

Tal vez todo esto empezó con J....

Novio del Hambre. Me gusta ese nombre. Es bonito. Suena mejor que anorexico o enfermo o loco o ... Tal vez mañana cuando relea esto me arrepienta tanto de haberlo escrito y lo borrare. O tal vez no... tal vez reconozca que en esta madrugada de miércoles haya tenido,como ya he dicho, uno de mis pocos momentos de lucidez en todos estos meses.

Nunca quise acabar así.

Una vez más. Gracias.

L
na.

'Ojos que no miran, corazones de metal,
mueren modelos, esqueletos al andar. '


viernes, 1 de abril de 2011

Un día de esos.

Sí, hoy es un día de esos.
Uno de esos días en los que extrañamente, estas solo y tal vez, al borde del mayor precipicio al que te tendrás que enfrentar en toda tu vida, pero aun así tienes ganas de sonreír.

Sí, hoy es uno de esos días.
En los que tu tristeza se toma unas vacaciones y aún roto y descompuesto tienes ganas de salir, de vivir,...

Sí, definitivamente hoy es uno de esos días, donde no te apetece escribir otro melodrama de los tuyos, de los que seguramente, tu teclado esta cansado de escribir.

No entiendo, el por qué, ni entiendo hasta cuanto durara, pero hoy, soy feliz. Tal vez me encuentre ante un mundo, que tantas veces repito, no es el mió, tal vez forme parte de ese grupo de adolescentes, que todavía sueñan con su primer beso, cuando todos sus amigos ya lo han echo, tal vez esta noche vuelva a romper a llorar porque no es justo, nada de esto es justo. Pero da igual, ahora soy feliz.

Seguramente sea algún delirio, o bien alguna sustancia psicotropica en el alimento, pero hoy me he dado cuenta que soy capaz de afrontar y llevar mi vida sin tener ningún hombre a mi lado. Lo más probable es que mañana cambie de idea y vuelva a mi tan habitual estado de semidepresión, donde todo me parece tan oscuro y siniestro, pero lo dicho, hoy me da igual, ahora soy feliz.

Tal vez lo único que consiga entristecerme un poco, es que aún siendo hoy (y todavía no entiendo por qué) el día más feliz desde hace meses, esta es la entrada donde menos he escrito...

La felicidad, que no da mucho de si.

Lna.


'' Quiero ser el rojo del amanecer. ''


sábado, 19 de marzo de 2011

Amor Gay

Anoche, volví a leer aquella miserá página del gran Pérez Reverte. Anoche, volvieron a mi tantos recuerdos encapsulados en unas simples lineas.

Para todos aquellos que siempre desearon ser aquella pareja en Venecia.

(Lo siento por no escribir, poco hay que contar ya.)

Lna.


''Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminado por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado. Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.

Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido. Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos. Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verdegris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia.

Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo del vaporetto que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, pensé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa. Largas adoslescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir el sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto. Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad. La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara. Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos Danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que alguno -muchos- lo tenga mal asumido y se autoconfine a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público.

Desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama. Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura. Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo. Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo. A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar. Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuantos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar.


Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas.''

martes, 1 de marzo de 2011

Yo y su mundo.

Un instante lo puede cambiar todo.

Un mero instante puede hacer que tu mundo se derrumbe ante ti, ese mero instante puede poner al mundo entero en tu contra, ese instante puede lanzarte a un precipicio, ese instante hace que dejes de practicar tu fe... Ese instante en el que te levantas y asimilas lo que eres, ese instante en el que por primera vez en el espejo te ves como realmente eres. Ese instante en el que te das cuenta que eres gay, ese instante en el que te das cuenta de que eres el primer musulman gay que has conocido, ese instante en el que te das cuenta que difícilmente llegaras a ser feliz, que el destino siempre te hará elegir entre tu familia, los valores que siempre has seguido, tu mundo, tu cultura o un supuesto amor, que con el mayor de los miedos, llevas años esperando.

Pocas veces hablo de mí en este blog, suelo contaros mis amores y desventuras con todos los hombres que pasan por mi vida, pero creo que sabéis bien poco de mi. Aunque si os soy sincero, dudo que os llegue interesar quien soy o dejo de ser, pero necesito decírselo a alguien, aunque sea a un pervertido nocturno, que buscando porno o un blogero aburrido que por casualidad llegan a encontrar este reducto de libertad que es mi blog. No quiero morir sin que alguien sepa quien es realmente La Noche Azul.

Soy, como me gusta llamarme, un ciudadano del mundo, por mis venas corren sangres de tantos países, desde la rusa, hasta la turca, que no creo que tenga un ''raza'' clara. Si, soy alguien un poco especial en ese sentido. Me críe en un país islámico, aún así no puedo negar que mi infancia no fue feliz, porque sería mentira, pase mi niñez corriendo por el jardín de mi abuelo, entre las numerosas y diversas flores que el anciano cuidaba con mimo y esmero... Como echo de menos ese jardín.

Con unos cuantos años, mis padres quisieron irse de allí, agobiados por un régimen dictatorial, que les perseguía, manipulaba e insultaba. Y de pura casualidad llegamos a España. Siempre vivimos en la misma ciudad gris donde estoy pasando mi juventud.Y con ellos trajeron sus valores, sus tradiciones, su cultura, que me inculcaron desde siempre.

Unos valores, unas tradiciones, una cultura que choca opuestamente con todo lo que soy. Unos valores con los que llevo una vida luchando, unas tradiciones que jamás entenderé y una cultura que tristemente veo como en pasado fue tan liberar y abierto, irónicamente, ahora es tan cerrada y homofóbica.

Pase años sin saber que me pasaba, porqué sentía lo que sentía por ellos. Porque sentía eso por Nicolás (sí, creo que es la primera vez que me atrevo a poner un nombre de verdad). Nico, mi primer amor. Eramos los mejores amigos cuando íbamos a sexto de primaria. No había quien no separase. Cuantas tardes pasamos en aquel parque. No entendí que fue lo que tanto me molesto que Tanía le besase, ahora lo comprendo todo.

Y a partir de que llegara Nicolás a mi vida, nunca volví a ver a mis 'amigos' de la misma forma, y para justificar mí... como llamarlo... ¿exceso de cariño? hacía ellos, buscaba las más variopintas enfermedades, como fue la de una supuesta hiperempatía, que me hacía querer más de lo normal a mis amigos... Ahora su mero recuerdo hace que me entre la risa.

Así pase tantos años de mi vida, justificando lo injustificable, con esa supuesta enfermedad. Hasta conocer a 'X' y bueno, el resto ya lo he contado tantas veces por aquí que no tendría sentido volver a ponerlo. De todas formas darme cuenta de lo que era, darme cuenta de lo que sentía me sumió en una gran depresión. Imaginaros, llevo desde siempre escuchando a mi padre vociferar insultos contra aquellos que siempre son como yo, felicitando al gobierno de mi país por lo bien que lleva esa plaga, el método de mi país es mandarlos todos a la horca y publicitarlo como si fuese un espectáculo circense o bien los hacen desaparecer sin más.

Miles de jóvenes de mi edad han muerto. Yo tuve la suerte de huir, pero cuantos padecen lo mismo que yo, cuantos eligen entre la vida y la libertad, cuantos serán encarcelados en una vida sin sentido, cuantos serán colgados por decidir ser quienes son.

Y cuantas veces en el metro, o en lo alto de algún edificio, o en mitad de la calle, me habré dicho 'Qué fácil sería dar un paso y acabar con todo' y hoy en día lo sigo pensando. Y quien sabe tal vez algún día acabe por hacerlo.

Si tengo razon cuando digo que Almodovar me debe una de sus película, que mejor argumento para uno de sus guiones que la de un inmigrante, musulman y gay¿?

Y una vez más, gracias, por leer la vida de un joven demente, que en la soledad de su cuarto, escribe para unos cuantos desconocidos.

Lna.


Hoy va por vosotros hermanos.

'' Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor
aunque la violencia se practica a plena luz del día. ''

sábado, 26 de febrero de 2011

Mi primer fracaso

La primera vez que te sientas
,esperando con impaciencia su llegada.
La primera vez que te dicen que han cogido tarde el autobús.
La primera vez que muerto de nervios te tomas un chicle.
La primera vez que le ves aparecer de la nada y te derrites por él.
La primera vez que sueñas que puedes ser feliz juntos con alguien.
La primera vez que te permites el lujo de soñar con algo, que posiblemente, podría suceder...

M.es un chico diferente. Y cuando digo diferente, quiero decir muy muy muy diferente. No es el típico chico que puedes conocer en una discoteca, ni en ningún bar, ni por un accidente en la calle, supongo que M. es un chico extraño. Odian que le toquen, odia los musicales, ama el francés y la geografía, quiere ser arqueologo, pero no de la cultura egipcia, a la que piensan que tienen demasiado sobrevalorada, sino de la mesopotámica. Es un lector empedernido y ama viajar.

M. es tan misterioso y fue ese misterio que hizo que enamorara de él, además era un gran paso, hasta entonces solo me había enamorado de clones de 'X'.

Y pasaron tantos meses y con ellos tantas cosas, que me olvide por un momento de su mirada, hasta el día que me volvió a invitar a su cumpleaños y en cuanto me cruce de nuevo con esos ojos y me dijo que era gay, volví a caer, ahora más que nunca ante sus pies.

Y supe que se lo tenía que decir. Y en mi lúgubre cueva, en mi oscura y recóndita cárcel y santuario, me declare... y el solo supo decirme 'Solo te veo como un amigo'.

Y ese es el final de aquel hombre con el cual, por primera vez, en mucho tiempo, pude tener algo con él y él no quiso.

Ahora aunque solo vosotros lo sepáis realmente estoy rompiendo a llorar ante este cutre teclado, ya enmohecido por mis lágrimas, aunque para el resto del mundo, mi primer fracaso amoroso, simplemente sea una estupidez, al que no hay que darle mayor importancia.


Lna.


'' El ganador se lo lleva todo,
el perdedor debe derrumbarse. ''

domingo, 20 de febrero de 2011

Rugido.

Y es en este momento
cuando sientes el rugir del mundo en ti. Y es entonces cuando, un llanto se eleva antes los demás, cuando algo se rompe. Y es entonces cuando te das cuenta, de que lo vuestro, si alguna vez se pudo llamar vuestro, se ha roto. No quiero verle más, no quiero saber más de él, solo me ha echo daño, solo me roto una y otra vez el corazón. Solo sabía hablar de ellas, mientras yo, escuchaba atentamente su incomprensible mundo. Pero para que negarlo J. no tenía la culpa, la culpa es mía por dejarme ilusionar.

Y como vaticine este es el fin. Tal vez sea un mero cabreo, pero ver como su 'novia' comenta las fotos que subí de él y mías para que no se olvidara de mí, han acabado completamente conmigo. Hoy el vaso se ha roto, se ha echo trozos y luego ha sido pisoteado.

Pero ¿Para que llorar? ¿Para que lamentarme? Me lo merezco, por pensar que algún día podríamos ser alguna otra cosa que amigos y seguramente ahora, mientras este escribiendo esto, J. se esta dando el lote con la GORDA, FEA y BARBUDA de su novia. Si, ya se que parezco un crío escribiendo estas estupideces, pero... necesito hacerme creer que realmente J. ha cometido el mayor error de su vida al elegirla a ella y no a mi.

Estoy en un estado tan bipolar. Paso de la rabia a la resignación, de la resignación al llanto, del llanto a la calma y de la calma de nuevo a la ira. Y ahora es cuando me pregunto si M.(al cual le dedicare otro post), el hombre a quien me voy a declarar, es realmente el hombre de mi vida, o una simple tirita para el cáncer que me corroe.

Me he cansado de esto. No quiero llorar más. No quiero que nadie más me haga tanto daño. Rugido. No quiero sentir ese rugido dentro de mí, esta acabando conmigo.Estoy cansado de ver como mis sueños se desmoronan uno tras otro, es que acaso estoy condenado a que todos se quiebren. Pasa el tiempo y cada día me veo más triste, más roto, más solo.

Y como en cualquier mediocre película americana, ahora solo me puedo limitar a romper a llorar, mientras veo cualquier estúpida película sentimentaloide y me tomo un gran bol de helado de chocolate ¿Qué si no puedo hacer? Ir corriendo y decirle que no se líe con ella, que yo le ame desde el primer momento en el que le vi.

Si solo hubiese tenido una semana más con él... una sola semana más...

Y qué más puedo decir, si ya esta todo dicho. Estoy roto y ese rugido sigue dentro de mi, destrozando, maltratando y hundiendo mi, ya de por si, herida alma.

44 días aguantamos juntos pequeño.

Lna.



'Y ahora solo necesito una frase deprimente para poner aquí'

viernes, 18 de febrero de 2011

Ella

Ella es Ana

y a veces es Mia, cayó. Sus alas se quebraron. Mi pequeña no aguanto más el suplicio. Ella, frágil cristal, se rompió en un intento de volar más alto con el corazón en la mano y cayó al vació esperando que la agarrase el mayor de los desconocidos. Ella y su sonrisa, se quebraron en ese intento. Ella y su alegría murieron por ello.

Ella, Ana, quien a veces es Mia, me llama llorando, tantas noches, rota de amor, de dolor y yo, pobre de mi, te escucho, callado, rezando porque tus alas de cristal te permitan volar una sola vez más.

Y en las frías noches de febrero, te ves sola, agobiada, frustrada... Ves que nadie te entiende, que todos te rechazan, que tu misma no te aguantas. Y en las frías noches de febrero, pienso en ti,
hermana,en como te puedo ayudar, en que debo hacer, en como debo tratarte...

Ella, mi querida hermana, piensa que ellas dos, ellas dos son sus amigas, son sus protectoras a la perfección, son sus maestras, sus salvadoras, pero no ve, que aquellas que a las que tanto ama, son aquellas que la trarán la desgracia, son ellas quienes acabaran con su espíritu, con su sonrisa, quienes partirán sus alas, quienes maltrataran su mente y agobiaran su alma. Pequeña, no te dejes vencer...

Echo de menos esos veranos, tendidos en la hierba fresca, a las orillas de aquella parcela de agua, mi oasis, echo de menos esas tardes en los que irradiabas tu alegría a todo el mundo, echo de menos esas noches en las que tu luz eran mi mejor faro, echo de menos tu risa...

Y todo esto por él. ÉL quien te rompió, quien te dejo caer, quien no supo reparar tu corazón, quien ahora juega contigo, tú, mi pequeña bailarina, estas encerrada en la caja de música que con tantas ganas hurdió tu alrededor y cada vez que destapa su música, mi pequeña bailarina, te encierra, te hipnotiza, te ata.

Me gusta cuando consigo hacerte reír, porque te vuelvo a ver brillar por un momento. Me gusta cuando por ti misma consigues sonreír, porque es entonces cuando eres más bella que nunca. Me gusta cuando te veo luchar contra tus
queridas amigas porque es cuando revelas la verdadera fuerza que late en ti.

Tienes esa luz, que siempre me ha echo sentir tan bien, hermana, tienes esa luz, que tantas veces me ha enamorado, una luz que por mucho que intenten,
tus amigas, no conseguirán apagar, por mucho que intente, quien te ata, no lo conseguirá, porque cielo, tu luz no se puede apagar, tu luz es la luz de mi mundo, y de otros más, eres mi pequeño farol, un farol que sigo cuando me perdió, el farol al que acudo cuando siento miedo, eres el farol y el día que te apagues, me apagare contigo. Y tu luz puede estar cubierta de polvo y estar manchada por el dolor, pero latera en ti por siempre. Es cosa tuya hacerla brillar con la misma intensidad de nuevo.

Y tus alas ¿Qué paso con tus hermosas alas? Dónde las tienes escondidas princesa, dónde tienes esas alas que han salvado a tanta gente de morir ahogada, princesa, dónde tienes esas alas que han enamorado a tantos hombres, princesa, deja salir a brillar tus alas de cristal y que la luz las ilumine una vez más, solo una vez más.

Rezo, lucho, creo, espero, se que, mi pequeña, seras libre una vez más.

Y entonces ni Ana ni Mia, la conseguirán parar. Porque su
LUZ LAS VENCERÁ.

Por ahora solo me queda decirte, a ti, pequeña, quien a veces eres Ana y a veces eres Mia, que te quiero, como pocas veces he querido a nadie.

Siempre contigo hermana.

Lna.


' Hay frió dentro de mi,
mi alma se congela'

martes, 8 de febrero de 2011

Realidad

Y pensar

que ya todo esta olvidado, que nunca más volverás a caer en sus garras, que no volverá a jugar contigo. Pensar que sigue habiendo un futuro...

Mentiras...son simples y vulgares mentiras.

Le he vuelto a ver. Aquel que origino todo esto, aquel que hizo que empezase a escribir, aquel que tanto daño me ha echo, aquel cuyo recuerdo ha grabado con fuego en mi. 'X'.

Tal vez el recuerdo de 'X' a mi mente al ver a J. solo fue, una preparatoria de lo que el porvenir me depararía.

Estaba con una de mis guardianas, en aquel McDonald's, en aquel centro comercial. Había ido a conocer a su novio.

Entre risas y patatas, pasamos la mañana. Estaba a punto de irme, pero algo desvió mi atención. Un chico moreno, de un metro setenta, se acercaba al mostrador para pedir su comida. Esa ropa. Esa cresta. Esos colmillos. Ese lunar en la nariz. Ese aire de arrogancia...

Se giro. Me miro. Baje la vista asustado.Le rogué a mi amiga que nos fuéramos. Ella le vio, entendió todo y nos fuimos. Fui incapaz de asimilar que el estuviese allí. 2 años. 2 años en los que he jurado una y otra vez que le había olvidado, pero si es obvio que no soy capaz de estar en la misma habitación tan olvidado no le debo tener. Me despedí de ella con la respiración entrecortada y pese a sus objeciones de dejarme solo en mi estado, se acabo subiendo al autobús que la devolvería a su casa.

Pero... Algo me hizo volver. Algo, me decía que no podía irme, no podía irme de esa manera, esa mañana algo tenía que pasar, no era casualidad que nos encontráramos, tanto tiempo después. Y volví. Le busque desesperadamente entre niños celebrando un cumpleaños, colas interminables y ancianos buscando un sitio donde sentarse. Y le encontré ,solo, en un rincón, con su hamburguesa a un euro y un vaso de agua. Solo. Solo, como yo llevo estando desde el mismo día que le aparte de mi lado. Y por un momento, volví a sentir esa ternura, esa ternura que me hizo caer a aquel vació que solo después de varios años y numerosas magulladuras conseguí vencer.

Entonces, como si supiese que le estaba observando, levanto su cabeza de la bandeja y me miro, con esos profundos ojos negros. Y caí en un vació sin fondo, todo mi cuerpo se estremeció, no podía sostenerme en pie y una voz dentro de mí me repetía continuamente !CORRE¡

Tuve miedo de aquello que empezaba a sentir y me fui. Nunca pensé que haría lo que hizo. Se levanto y me siguió corriendo. Seguí intentando escapar. Me atrapo, me cogió de la muñeca y mirándome me dijo 'Tenemos que hablar'. No quería hablar con él, solo quería irme a mi casa. Dios como me arrepentí en ese momento de volver. Le solté un suspiro casi inaudible, pronunciando con las pocas energías que me quedaban un débil 'No'. Me cogió mas fuerte del brazo y me dijo 'Sí y ahora mismo'. Me deshice de su mano como pude y le empecé a chillar, dije tantas cosas sin sentido que no soy capaz de recordar ninguna, excepto aquella última frase que fui capaz de pronunciar antes de salir corriendo '!Dejame en paz¡' y mientras salía corriendo observe como aquellos niños, ancianos y demás miraban atónitos la escena que acababa ocurrir. Todos me habrían paso para mi huida mientras él se quedo parado observandome como me alejaba entre aquel tumulto. No se movió. Cuando volví la mirada de nuevo no estaba. Seguramente volvió dentro del McDonald's. Poco me importa ya donde fué.

¿Cuánto tiempo había pasado desde el episodio en el centro comercial? No lo se, pero estaba demasiado fatigado para dar un paso más.Estaba oscureciendo. Me senté en un parque donde unos cuantos chavales a mi lado celebraban un botellón. Y mire la estela de luz que dejaban los coches a su pasar por la carretera. Y llore... hasta que oscureció por completo. Llore y con cada lágrima algo moría en mí. Todas las murallas, todas las defensas, todo con lo que intente fortificar lo poco que quedaba de mi dañado corazón, de sus afiladas y odiosas garras, de poco habían servido al ver aquellos ojos que tanto mal me habían echo y temo que me harán.

Y temo que un día cualquiera, su perverso sentido de la diversión, le haga llamarme para que volvamos a vernos, que me bombarde a toques y mensajes, que me intente agregar de nuevo. Tengo miedo de ello, porque se que si lo hace, acabare de nuevo a su lado. No habrá más 'yo' sino un simple 'tú'. Dejare de ser lo que soy y me rendiré a sus pies. Porque en cuanto nuestras miradas se cruzaron ni J., ni Él, ni R., ni 'Y', ... importaban ya. Porque cuanta razón hay en sus palabras: 'El primer amor es el de verdad, el resto son solo para olvidar.'

Lna.


'' Es tan misterioso el país de las lágrimas… ''

domingo, 30 de enero de 2011

Dulce momento

Y tú que piensas



que con una simple sonrisa lo arreglas todo, que un leve guiño te crees que todo esta solucionado, tú que jamás tuviste en cuenta esto, tú... ni te imaginas lo que te quiero.

Solo han pasado unas cuantas horas y ¡MÍRAME! Aquí estoy deseando volver a verte, esperando que vuelvas a darme esos abrazos que tanto me llenan, que me dejes cogerte la mano, que me dejes acariciar tu pelo, sonreirte, mirarte, darte esos besos en la mejilla, que aunque para ti no significan nada a mi me dan la vida.Son esas pequeñas cosas las que me llenan ahora.

Y cada vez me siento más como el horrible H.H. al observar a la pobre Lolita. Porque como H.H. solo pienso en ti, en que harás haciendo, en que cuando nos veremos, porque tú como Lolita,inocente y pura, no ves mas haya de mis intenciones, no ves nada de malo en todo esto, no ves que cada caricia es un mundo para mí, que cada mirada, cada suspiro, cada paso que das me dan y devuelven la vida. Porque como el horrible H.H. me lleno de ti sin que tú, pobre, te des cuenta de nada.

Como añoro ahora el sonido de tu guitarra, como añoro que te tumbes en mi cama, como añoro cuando lloras, porque es el único momento donde todo lo anterior no suena tan perverso.

Porque se que jamás tendré nada contigo, que lo nuestro esta condenado al olvido, que tú jamás miraras a alguien como yo y que yo jamás dejare de mirarte. Porque no se que haré en un futuro, ahora aguanto, como puedo, pero por lo menos todavía no he acabado por los suelos, con cualquier botella que encuentre por casa. Pero que haré cuando encuentres tú a quien te llene, como podre mirar a esa a la cara sin ponerme a llorar antes, que haré cuando os beséis, cuando te coja de la mano... me iré, se que no lo aguantare. Pero sobretodo, que hacer cuando ya odio a esa mujer...

Que me olvide de él.
Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él.Que me olvide de él...

No paran de repetírmelo!! Y como pretenden que me olvide de él, si le veo día tras día, si es el quien llama, si el quien me busca, si es el quien me extraña...

Y ahora ya no me importaría tener una de esas conversaciones tan aburridas contigo, donde llamas y solo cuentas tus cosas, donde yo y mi vida ya no importan, donde tú y solo tú eres el centro de todo, conque solo estuvieras en este cuarto, en esta gris y tan triste caverna, esta tarde...

Y el hijodeputa de mi corazón, una vez más creo que ha vuelto a ganar, si has vuelto a ganar odioso engendro y si me has vuelto a meter en esta vorágine de autodestrucción que o bien acaba con el mis brazos o bien yo solo y sin él a mi lado. Y sé que nunca pasara lo primero. J. esta condenado a que intente por todos los medios que me olvide de el, como en su día lo estuvo 'X'. Por cuanto aguantare mas esta farsa... es solo cuestión de tiempo que no aguante más su presencia y que intente olvidarme de él.

Y ahora estoy en ese dulce momento donde todavía no me importa fingir que solo soy su amigo.


'' I feel like a soldier
Don’t wanna fight this war no more ''




miércoles, 26 de enero de 2011

Invierno

Frío

Llevo tanto tiempo con esa sensación en el cuerpo.

Me levanto cada día y ya puede ser la mañana más calurosa de Agosto, que tendré frío. Intento cubrirme con mantas, ponerme una capa tras otra, pero ese frío, quien tan bien ya conozco, no se aleja de mí. La gente se extraña cuando me ven día tras día a un lado del radiador o abrigado con los más extravagantes y grandes abrigos, pero que pretenden que haga si no, morir congelado a ese frío que raspa mi piel, que desgarrada mis entrañas, que me aturde y desorienta, que hacer cuando lo único que conseguía derretirlo murió en un intento de no acabar ardiendo en su calor. Y desde entonces, desde que me deshice de mi propio Sol, de mi aún tan añorado 'X', desde entonces busco ese mismo calor en quien sea... Llevo una vida huyendo de ese frío, intento cobijarme bajo la luz del primer astro que tengo la oportunidad de ver, pero ellos, solo me muestran ese poco de luz y calor que son capaces de darle a alguien como yo. Les pude rogar, suplicar, exigir que no me dejen morir de frío, que ellos indolentes me dirán, que no estuve echo para disfrutar de eso que con tantas ansias deseo.

La gente me dice que controle esas ganas de buscar el fuego que acabe con mi suplicio, que todo acabara llegando solo... y tal vez tengan razón, pero como resistirme a aguardar mientras el hiela mis venas, me arranca los ojos y quiebra mi ya tan dañado corazón, como quieren que me limite a esperar mientras muero en esa ventisca que hay en mi interior.

Hoy ya no hay fe, ya no hay luz, no hay fuego... el farol se volvió a apagar.

Y mientras tanto J. solo me habla de mi amiga. Se que no debería, pero duele tanto como habla de ella, duele tanto ver como la ama, duele tanto oír como suspira al escuchar su nombre, como muere por cada llamada suya, como revive por un simple minuto a su lado, duele pensar que jamás sera mio.

Le intento olvidar con cada fibra de mi ser. Intento hacerme a la idea de que jamás me corresponderá, de que nunca me amara... de que no es ese Sol que tanto ando buscando, él es simplemente un gris muchacho que roto de amor busca consuelo en quien sea, hasta en el mayor de los desconocidos. Y después de este tiempo, sigo sin saber realmente quien es. No se si miente cuando me llama 'hermano', no se si realmente le agrada estar a mi lado, no se si me llama porque se aburre o porque realmente me aprecia. Aprecia... que lejos esta ese aprecio de un 'te quiero'.

Y ahora que hago...

Son estos momentos en los que me doy cuenta que mi vida es una interrogación tras otra. Una pregunta lanzada a un vacío que me es incapaz de responder.

L
na.


''Porque nadie supo robar de tus besos,
eso que hoy te sobra y que nadie añora. ''